ES PREFERIBLE MODIFICAR UN PELIGRO QUE PROTEGERLO CON UNA BARRERA

Comencemos con las barreras metálicas que se sitúan a lo largo de los márgenes exteriores de una carretera o en la mediana para evitar que los vehículos que se salen de la calzada alcancen un obstáculo o un desnivel. El diseño actual se usa en todo el mundo. También se conocen como biondas y consisten en un perfil de metal de doble onda colocado en una sucesión de postes. Estos postes se solían construir con perfil en forma de T pero su efecto era muy negativo ya que llegaban a provocar amputaciones a motoristas al comportarse como elementos cortantes en caso de accidentes. El problema viene dado al no sustituir la totalidad de las barreras ó biondas antigüas, por los nuevos y seguros diseños actuales.

Actualmente, el perfil se diseña en forma de C. Aun así, para aumentar la protección de estos usuarios, en muchos casos, se añaden a las barreras metálicas, en su parte inferior, unas pantallas de acero que se unen a ella mediante conectores a la altura de los postes. El problema está en la poste, que presenta dos cortantes bordes capaces de seccionar en dos el cuerpo de un motorista que se arrastre por el pavimento y tenga la mala suerte de chocar con este perfil.

En las barreras antiguas, el poste era excesivamente rígido. Al deformarse, la parte inferior del poste sobresalía bajo la valla en dirección a la calzada, razón por la que los vehículos encontraban de repente un obstáculo que debían superar. El movimiento del vehículo era impredecible, llegándose a producir, incluso, el vuelco del mismo. Por ello, la tendencia actual es utilizar postes de baja rigidez, fácilmente deformables, que se hincan sobre la tierra sin hormigón, de manera que, ante el empuje del separador y agotada su posibilidad de deformación, puedan desprenderse con cierta facilidad del lugar donde están anclados. La menor rigidez de la barrera evita no solo el choque violento, que genera fuertes deceleraciones sobre los ocupantes, sino reacciones imprevistas del vehículo tras la colisión, reteniéndolo, dentro de sus posibilidades, en la barrera.

Para asegurarse de que son seguras y eficaces, las barreras de seguridad sufren extensa simulaciones a escala y pruebas de choque antes de su aprobación para uso general. Mientras que las pruebas de choque no puede replicar todas las maneras posibles de impacto, los programas de pruebas están diseñados para determinar los límites de rendimiento de las barreras de tráfico y proporcionar un nivel adecuado de protección a los usuarios de la carretera.
Mientras que las barreras están normalmente diseñadas para minimizar las lesiones a los ocupantes del vehículo, las peores lesiones ocurren en colisiones con barreras de tráfico. Sólo deberían ser instaladas donde es probable que sea menos grave una colisión con el peligro que una colisión con la barrera. Donde sea posible, es preferible quitar, reubicar o modificar un peligro, en lugar de protegerlo con una barrera.
Miryam Moya
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