EVIDENTE NECESIDAD DE EXPERTOS CUALIFICADOS EN LA RECONSTRUCCIÓN DE ACCIDENTES EN MOTO

Las muertes de motoristas han seguido aumentando en la última década. De hecho, las muertes en casi todas las demás categorías han disminuido en los últimos diez años, mientras que el número de muertes en motocicletas ha ido en aumento.

Esta alarmante tendencia ilustran la necesidad específica de expertos cualificados en el campo de la reconstrucción de accidentes de tráfico de motocicletas, ya que requieren un enfoque único de los reconstruccionistas debido a su composición mecánica. Las motos se detienen, aceleran y giran de una manera muy diferente a los automóviles de pasajeros u otros vehículos de cuatro ruedas. Las motocicletas generalmente se basan en el movimiento para mantener la estabilidad y a menudo presentan una táctica de inclinación y contra-dirección al girar.

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Los motoristas también corren un riesgo sustancialmente mayor de lesionarse si están involucrados en un siniestro vial en comparación con los automovilistas tradicionales, ya que generalmente no tienen el beneficio de los cinturones de seguridad o sistemas de sujeción suplementarios, como los airbags, para protegerlos. Incluso con la protección adicional que brindan los cascos, aproximadamente 1 de cada 5 siniestros de motocicletas resultan en lesiones de cabeza o cuello.

Los expertos en reconstrucción de accidentes a menudo nos preocupamos por la capacidad de detención o por el trabajo medido reaccionario del motorista. Las motocicletas son únicas, ya que pueden emplear una variedad de alternativas de frenado. Pueden utilizar el freno delantero, freno trasero o una combinación de los mismos, y frenos antibloqueo.

El tipo de freno utilizado por el motorista determinará su factor de arrastre o capacidad de frenado. Las respuestas de frenado específicas , como la rueda trasera únicamente, se caracterizan por ciertos tipos de marcas de deslizamiento, mientras que el frenado de la rueda delantera en pánico provoca a menudo un brusco deslizamiento, provocando una caída.

Miryam Moya

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ES PREFERIBLE MODIFICAR UN PELIGRO QUE PROTEGERLO CON UNA BARRERA

Comencemos con las barreras metálicas que se sitúan a lo largo de los márgenes exteriores de una carretera o en la mediana para evitar que los vehículos que se salen de la calzada alcancen un obstáculo o un desnivel. El diseño actual se usa en todo el mundo. También se conocen como biondas y consisten en un perfil de metal de doble onda colocado en una sucesión de postes. Estos postes se solían construir con perfil en forma de T pero su efecto era muy negativo ya que llegaban a provocar amputaciones a motoristas al comportarse como elementos cortantes en caso de accidentes. El problema viene dado al no sustituir la totalidad de las barreras ó biondas antigüas, por los nuevos y seguros diseños actuales.

Actualmente, el perfil se diseña en forma de C. Aun así, para aumentar la protección de estos usuarios, en muchos casos, se añaden a las barreras metálicas, en su parte inferior, unas pantallas de acero que se unen a ella mediante conectores a la altura de los postes. El problema está en la poste, que presenta dos cortantes bordes capaces de seccionar en dos el cuerpo de un motorista que se arrastre por el pavimento y tenga la mala suerte de chocar con este perfil.

En las barreras antiguas, el poste era excesivamente rígido. Al deformarse, la parte inferior del poste sobresalía bajo la valla en dirección a la calzada, razón por la que los vehículos encontraban de repente un obstáculo que debían superar. El movimiento del vehículo era impredecible, llegándose a producir, incluso, el vuelco del mismo. Por ello, la tendencia actual es utilizar postes de baja rigidez, fácilmente deformables, que se hincan sobre la tierra sin hormigón, de manera que, ante el empuje del separador y agotada su posibilidad de deformación, puedan desprenderse con cierta facilidad del lugar donde están anclados. La menor rigidez de la barrera evita no solo el choque violento, que genera fuertes deceleraciones sobre los ocupantes, sino reacciones imprevistas del vehículo tras la colisión, reteniéndolo, dentro de sus posibilidades, en la barrera.

Para asegurarse de que son seguras y eficaces, las barreras de seguridad sufren extensa simulaciones a escala y pruebas de choque antes de su aprobación para uso general. Mientras que las pruebas de choque no puede replicar todas las maneras posibles de impacto, los programas de pruebas están diseñados para determinar los límites de rendimiento de las barreras de tráfico y proporcionar un nivel adecuado de protección a los usuarios de la carretera.
Mientras que las barreras están normalmente diseñadas para minimizar las lesiones a los ocupantes del vehículo, las peores lesiones ocurren en colisiones con barreras de tráfico. Sólo deberían ser instaladas donde es probable que sea menos grave una colisión con el peligro que una colisión con la barrera. Donde sea posible, es preferible quitar, reubicar o modificar un peligro, en lugar de protegerlo con una barrera.