ES HORA DE PONER FRENO A LAS MUERTES EN CARRETERA EN AMÉRICA LATINA

Cada año, cerca de 1,3 millones de personas fallecen a raíz de un siniestro vial, más de 3000 defunciones diarias, y más de la mitad de ellas no viajaban en automóvil. Entre 20 y 50 millones de personas más sufren traumatismos no mortales provocados por siniestros viales, y tales traumatismos constituyen una causa importante de discapacidad en todo el mundo.

Según el Banco Mundial, unos 130,000 muertos deja los siniestros de tránsito en América Latina cada año. La cifra es sumamente preocupante.

Según las previsiones, si no se adoptan medidas inmediatas y eficaces, dichos traumatismos se convertirán en la quinta causa mundial de muerte, con unos 2,4 millones de fallecimientos anuales. Ello se debe, en parte, al rápido aumento del mercado de vehículos de motor sin que haya mejoras suficientes en las estrategias sobre seguridad vial ni la planificación del uso del territorio.

En materia de seguridad vial, América Latina sigue ocupando el primer lugar en el triste ranking mundial de las regiones con las tasas de mortalidad más altas por siniestros viales. Siendo la principal causa de muerte entre las edades comprendidas de 15 a 44, realmente desolador.

Líderes latinoamericanos en infraestructura, según el Foro Económico Mundial.
1 Panamá

2 Chile

3 Uruguay

4 México

5 El Salvador

El mal estado de parte de la red vial, el consumo de alcohol, y no usar el cinturón de seguridad o el casco, son los principales factores que disparan el número de muertes y lesiones graves. Siendo estas muertes y lesiones graves devastadoras para las familias y las comunidades, causando angustia incalculable y dificultades económicas.

Hoy por hoy existe una rápida pavimentación de las carreteras, conectando las áreas rurales con la atención médica, el comercio, la educación y, a menudo, con Internet. Pero a medida que las carreteras pavimentadas crecen, se llenan de tráfico y causan víctimas.

Debemos saber que los vehículos matan y mutilan a cualquier velocidad porque son duros y pesados. Sin embargo, a mayor velocidad aumenta el riesgo exponencialmente. La velocidad del tráfico es una de las principales causas de muerte. Cuanto más rápido es un vehículo, es menos probable que se detenga a tiempo, y más grave es la colisión. El tamaño y el peso también aumenta el riesgo. Cuanto más grande es el vehículo más fuerte golpea por lo que la gravedad aumenta drásticamente.

Una de las cosas más mortales que le puede suceder al cuerpo humano es un impacto que detiene por completo el movimiento, especialmente a 100 kilómetros por hora. Y aún sabiendo esto, algunas personas se comportan de forma insegura al volante; no sentarse correctamente, no usar el cinturón de seguridad, beber alcohol y conducir, no usar el casco o un sistema de retención infantil, hechos que pueden contribuir hacia una muerte o lesión grave. E incluso si lo estás haciendo todo bien, basta con que otra persona conduzca de una manera insegura, por ello la importancia de una buena educación vial.
Otras causas importantes son los comportamientos de los conductores: conducir en malas condiciones (alcohol, drogas, fatiga), distracciones del conductor (uso del teléfono móvil) y no utilizar sistemas de seguridad comprobados, como cinturones de seguridad o cascos protectores para motocicletas. Las campañas de sensibilización ayudan, pero se ha demostrado que es a largo plazo, ya que lleva años mejorar las conductas de las personas.

La tasa de muertes y lesiones graves en siniestros de tránsito es tan alta que subir a un vehículo es una de las cosas más peligrosas que un ser humano puede hacer en su vida.
Está entre los 10 principales asesinos de seres humanos en el mundo. Los siniestros viales son responsables de más muertes cada día que cualquier bestia salvaje o catástrofe natural.

Conducir borracho es una sentencia de muerte notoria. Cada año, miles de personas mueren como resultado de conductores ebrios. El alcohol, como estoy segura de que la mayoría de nosotros sabe, afecta a la percepción, visión, estabilidad, juicio y conciencia; todas las capacidades que necesitas para maniobrar tu gran trampa mortal sobre ruedas. Conducir bajo la influencia del alcohol es una de las acciones más peligrosas, egoístas y estúpidas que se puede hacer. Cada año, miles de personas mueren como resultado de conducir ebrio.

Sin embargo, no son solo las drogas o el alcohol las que perjudican sus capacidades de conducción. La investigación ha demostrado que conducir extremadamente cansado puede ser tan peligroso como conducir ebrio. Piensa en esto por un minuto; estar somnoliento definitivamente afecta al conocimiento, debilita la visión y audición, ralentiza el pensamiento y juicio, e incluso afecta al equilibrio.

Conducir mientras se tiene sueño también puede llevar a algo mucho más peligroso que conducir ebrio: quedarse dormido al volante del vehículo. Cuando te quedas dormido al volante, tienes cero control sobre el mismo, lo que es extremadamente mortal. Sin embargo, mucha gente lo hace a diario.

Otro error humano que frecuentemente causa siniestros es violar las leyes de tránsito. El exceso de velocidad, las distracciones cognitivas, la inadecuada infraestructura y desplazamiento, el no usar el cinturón de seguridad o sentarse incorrectamente contribuyen a las muertes en el tránsito. El caso es que las leyes de tránsito, incluidos los límites de velocidad, existen por dos razones: para permitir que el tráfico se mueva de manera eficiente y para moverse con seguridad.

La parte desafortunada de los siniestros es el error humano que en un número significativo de muertes involucradas no incluyen a la persona responsable; es decir, en lugar de suicidarse conduciendo borracho, cansado o imprudentemente, a menudo estos conductores matan a otros. Por ello, es extremadamente importante conducir con seguridad y conocer la consecuencia que pueden ocurrir, y esto solo se consigue con la adecuada educación vial.

Las carreteras dañadas son causa de numeroso siniestros. Los baches pueden parecer nada más que una molestia, pero han causado que los conductores pierdan el control de sus vehículos, e incluso han provocado la explosión de neumáticos y posteriores salidas de la vía o graves colisiones.

Hay muchas alternativas para conducir que son seguras y debemos tomar medidas. Para empezar, sacar un automóvil menos de la carretera significa un conductor menos que pueda estar implicado en un siniestro, por tanto, dicha alternativa tiene menos probabilidades de causar muertes.

La existencia de buenas carreteras, electricidad confiable, buenas conexiones marítimas y aéreas, y una oferta de servicio de internet, es parte esencial de la receta para la prosperidad nacional.

En última instancia, los números hablan por sí mismos. Los automóviles siguen siendo herramientas útiles para el transporte, sin embargo, el increíble peligro asociado con ellos no debe ignorarse. Cientos de miles de muertes cada año podrían evitarse fácilmente si por ejemplo las bicicletas se convirtieran en el modo dominante de transporte local. Sin embargo, muchas personas todavía afirman que andar en bicicleta no es seguro cuando oyen que un automóvil colisiona con un ciclista. La realidad es que tener menos coches en la carretera hará que las carreteras sean mucho más seguras.

Miryam Moya

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