CATALINA GARCÍA GONZÁLEZ: 1ª ESPAÑOLA CON CARNET DE CONDUCIR

Era el año 1925 cuando esta singular leonesa entraba en la historia, aunque a ella lo que le preocupaba era poder comenzar a trabajar al volante de aquel coche de matricula LE-934 comprado antes de obtener el permiso de conducir.

El Real Decreto de 23 de julio de 1918, establecía que para acceder al permiso de conducir se debía conseguir un certificado médico que demostrara, entre otras cosas, las suficientes capacidades auditivas y visuales, y un certificado de buena conducta expedido por la Alcaldía. La edad a la que se podía solicitar el permiso estaba comprendida entre los 18 y los 77 años. Los menores de edad y las mujeres también podían obtener el permiso, pero debían presentar autorización paterna o marital. También se debía demostrar otras aptitudes como saber leer y escribir, conocer el reglamento y saber conducir. Esto último se demostraba ante ingenieros de caminos, civiles, mecánicos o de cualquier otra rama previamente designados por el gobernador civil de la provincia. Resulta curioso es su artículo 33, que prohibía realizar durante la marcha cualquier actividad que pudiera causar distracción, entre las que se detalla de forma concreta la prohibición de fumar.

Catalina García nació en Puebla de Lillo (León) el 14 de abril de 1888, hija de Baltasar García, un Guardia civil de Rioseco de Tapia, y de Juliana González, ama de casa,de Puebla de Lillo.

En 1902, cuando Catalina tenía 14 años, se dedicaba a bajar a lomos de su caballo capachos cargados de truchas, para facturarlos en los Ferrocarriles del Norte en La Robla, con destino a Madrid.

Seis años más tarde, en 1908, iniciaría un servicio regular de transporte de viajeros, creando la línea Cofiñal–Puebla de Lillo –Boñar, cuyo servicio realizaba en su coche de caballos con cabida para cuatro-cinco pasajeros, que bajaba por la mañana para regresar por la tarde.

Así hasta 1925, cuando sacó el carnet de conducir, siendo la primera mujer española en conseguirlo. Se examinó en León con su propio coche, el que su marido había adquirido tres años antes, un Ford modelo T, un automóvil de bajo coste producido por Ford Motor Company de Henry Ford desde 1908 a 1927. Con el mismo se introdujo la producción en cadena, popularizando la adquisición de los automóviles. El Ford T fue muy popular en los campos por resistir los toscos caminos rurales.

FORD Modelo T del 1910
Fuente: es.wikipedia.org

En 1928, Catalina compró su segundo coche, un Hispano–Suizo con matrícula LE–1634, con el que consiguió la concesión en exclusiva para la línea, al amparo de la Real Ordenanza aprobada en el año 1924. Esta exclusividad era gratuita, pero estaba condicionada a tener que subir y bajar desde Boñar, el correo a todos los pueblos por donde pasaba y hacía parada: Cofíñal, Puebla de Lillo, El Campo, Las Cuevas, Vegamián, Venta de Ferreras, Valdecastillo, Remellan y Cerecedo, sin obtener ningún tipo de remuneración.

Hispano-Suiza, marca fundada en Barcelona en 1904, fue una empresa española de automóviles de lujo y competición, que tuvo también su vertiente en el diseño y fabricación de motores de aviación, motores de embarcaciones, vehículos de transporte y bélicos, así como de armas.

El Valle de Boñar, León, España
Fuente: barogenealogia.blogspot.com

Catalina realizaba cuatro viajes diarios de Cofiñal a Boñar, mientras repartía el correo, medicamentos y demás encargos de los 21 pueblos que atravesaba en sus viajes, compaginándolo con la crianza de sus hijos y atender la posada familiar que llevaba su nombre: “Casa Catalina”.

En 1948 vendió la empresa a F López, (Empresa López). Veinte años más tarde y a pesar de esto y del nuevo nombre rotulado en el autobús, las gentes de la zona seguían llamando al coche de línea “el coche de Catalina”, y es que esta valiente mujer había calado hondo en el corazón de aquellas gentes.

Murió en 1959, año en el que el cáncer no quiso saber nada de los méritos de esta mujer que se pasó más de medio siglo por las carreteras, la que fue la primera mujer conductora de España y la primera en obtener la concesión de una línea de transporte de viajeros.

A la hora de recordar la figura de esta mujer pionera, debemos pensar en los coches de aquella época y en la comarca en la que Catalina trabajó, de alta montaña, con nevadas considerables que propiciarían todo tipo de anécdotas.

http://www.miryammoya-perito-judicial.com/

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